PADRE ROSALIO RAMOS
- Llopis Ivorra-AgustinDiaz

- 21 ene
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Actualizado: 22 ene
ROSALIO RAMOS
1720-1762
Cáceres
Crónica desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra.
Rosalio Raamos de Berrocal y Paniagua, sacerdote que dedico su existencia en la tierra a la oración y en ayudar a los demás, allá por la mitad el siglo XVIII desempeñó una extraordinaria labor humanitaria, dada la carencia en cuestiones sanitarias que ofrecía en la época la villa cacerense, el páter Rosalio Ramos se dedicó al cuidado de los enfermos.
Era Rosalio Ramos, sacerdote del orden tercero secular de Nuestro Padre San Francisco de Asís en la villa de Cáceres.
Sacerdote y enfermero, fundador de un hospital sin rentas para enfermos pobres e incurables, este hospital estaba ubicado en la barbacana del lienzo de muralla, en el adarve que hoy lleva su nombre, Adarve del Padre Rosalio, y que falleció a causa de la peste que trajeron los soldados franceses a su paso por Cáceres en el año de 1762.
“Desde el año de 1650, principió el noble ayuntamiento de esta villa a instar a la cofradía, acompañando el estado eclesiástico y procurador del común, para que se bajase a ella a la Santísima Virgen, en rogativa por las públicas necesidades que se experimentaba ya de peste, guerras, sequias, langosta, enfermedades, etc. y en especial la de los años de 1762 y 1763, que con motivo de la última guerra contra Portugal y en que habiendo establecido en esta villa de Cáceres, varios hospitales para las tropas de España y Francia, se experimentó una fuerte epidemia de tabardillos, de las que fallecieron seis mil personas, entre tropa y paisanaje, llegando el caso a cerrar muchas casas por haber muerto todos sus habitantes, y no siendo capaces los pavimentos de las cuatro parroquias para dar sepultura a los cadáveres e destinara ermitas y campos bendito para ello en tan grave conflicto, bajó la Santísima Virgen a este villa y parroquia de Santa María, el día 12 de Enero del año de 1763, donde se celebraban las acostumbradas funciones y procesión general por el pueblo, habiéndose celebrado estos actos, va serenándose y extinguiendo totalmente la terrible epidemia.
“Las iglesias no daban abasto y los conventos mantuvieron una gran actividad. Por las calles, como siempre sucias y malolientes, no se veía alma alguna que transitase por ellas si no fuera por necesidad. Muchas de las casas se cerraron al morirse todos sus moradores por culpa de las malditas pintas. La situación iba de mal en peor y amenazaba con borrar del mapa y de la historia de Cáceres, así las cosas, el Concejo, instado por sus abatidos conciudadanos, solicitó a la cofradía que bajara la santísima imagen de la Virgen de la Montaña.
En éstas, el 12 de enero de 1763, cuando más arreciaba el mal del Tabardillo, se abrieron las puertas del santuario para iniciar las rogativas, y a la Imagen de la virgen la bajaron en procesión, y se celebró novenario en la iglesia de santa María. Por el suelo del templo, bajo el que aún estaban frescas muchas sepulturas, unos por propio pie, otros de rodillas en penitencia por promesa, todo el que pudo acudió a rezar y pedir a la virgen el fin del sufrimiento. Durante los nueve días…
¡La epidemia se fue templando hasta su total extinción!”
Y como critica el sistema local de salud y la poca importancia dada a la prevención por parte de las autoridades locales, fue la causa de que se extendiera tanto la enfermedad y la larga duración de esta, el padre Alonso Valentín, amigo del padre Rosalio, contaba así su muerte:
“A pocos días de su retirada a la iglesia de San Mateo, se resultó la enfermedad con que los soldados contagiaron a la mayor parte de los vecinos de la villa cacerense, lamentablemente se declaraba el daño entre los habitantes porque además de la caridad el parentesco y la amistad llegaron a enfriarse en aquellos que tenían la obligación de mantenerla y patentilizarla, costó por verosímil relación relación que se publicó en esta villa, ascendieran los muertos en párvulos y adultos en numero de seiscientos, sin contar más de dos mil soldados, Españoles y Franceses que perecieron lastimosamente a manos del contagio.
Siendo la causa de aquella popular ruina, el descuido que tuvieron asistentes y cirujanos de dichos hospitales y la simplicidad y confianza de los que asistían, curaban y cuidaban, porque en todos se pudo observar una gran flojedad en usos preventivos del contagio, que tales desgraciados efectos ocasionaban muchas veces un culpable descuido y una torpe ignorancia de falsa seguridad.”
El páter Rosalio Ramos de Berrocal y Paniagua nació en Cáceres, por el día 5 del mes de julio del año de 1720, y falleció en la misma villa un 20 de diciembre del año de 1762, contaba por tanto en el momento de su óbito con cuarenta y dos años desde su nacimiento.
Con tan solo 15 años ya había tomado varios votos, ente ellos, el no salir de paseo, no beber vino ni tomar tabaco, no saciar apetito con majar que cause deleite, o no procurar honra mundana con cosa alguna. A los 20 años ya había sido ordenado sacerdote por el seminario de Coria y en 1745 recibió el escapulario y el cordón de la orden franciscana.
Fu también maestro de novicios, capellán del convento de la Concepción de Cáceres, confesor de enfermos de la parroquia de San Mateo, pero seria por su labor humanitaria por lo que quedaría unido a la historia de la villa cacerense, labor humanitaria con los enfermos incurables y contagiosos que no eran admitidos en los demás hospitales de la villa.
Transcurría el mes de octubre del año de 1750, cuando el Páter Rosalio, solicita al Concejo cacereño, un solar ubicado en la calle Gallegos, con el motivo de crear un recogimiento para pobres desamparados, tísicos o de males contagiosos o los que declaraban incurables, esta petición le fue concedida y dio comienzo a su labor humanitario, aunque tan solo disponía de 19 camas, y según el cronista este hospital tuvo un considerable éxito.
Más seguía la miseria incrustada en muchos de los habitantes de la villa cacerense, y vuelve a solicitar en noviembre de 1751 un nuevo solar, este tenía su ubicación en el adarve y donde construye un nuevo dispensario y que denominaron hospital de Santa María Magdalena, este nuevo hospital pudo llevarlo a buen termino con la venta del antiguo y las limosnas de los paisanos.

Seria en este nuevo hospital donde quedaría infectado de la peste que portaban los soldados tantos españoles como franceses que le habían ingresados en el hospital.
En el lienzo de pared fronterizo con los sepulcros de los Pereiros, exista una capilla que pertenecía a la familia Mayorazgo y que en ese reducido espacio pasó muchos días en oración y llegando al fin de sus días entre los vivos en santo varón Padre Rosalio Ramos de Berrocal, este santo varón falleció en uno de los cuartos que hay o que había al menos en la época, al subir a la torre de la iglesia, en un día 30 de un mes de marzo del año de 1762, el enterramiento de este santo tuvo lugar en el suelo principal junto a la capilla.
la fecha de la muerte del padre Rosalio, varía según el cronista que la cuente, por eso he dejado las dos
(Fuentes Jiménez Berrocal)
(Fuente Corrales Gaitan)
(Fuente Publio Hurtado)
(Fuentes Licenciado Juan Rodríguez Molina)

Agustín Díaz Fernández





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